domingo, 18 de abril de 2010
El amor en la vida y en el arte: Cuento de Hadas de Joseph Suk

Hacia fines del siglo XIX el joven compositor checo Joseh Suk se encontraba enamorado de la hija de su maestro Antonín Leopold Dvořák, la joven Otilie Dvořáková conocida como Otilia. Por esos años, Julius Zeyer preparaba el estreno de una obra inspirada en el viejo cuento de Radúz and Mahulena. La historia de un amor verdadero entre dos jóvenes resultó atractiva a un compositor enamorado que esperaba casarse con la hija de su maestro.
Fue el encargado de hacer la música incidental para la obra que se estrenó en 1898 en el Teatro Nacional y gozó de un gran éxito. Sin embargo, era claro que la obra no iba a permanecer más de uno o dos años en escena. Por eso, Suk decidió crear una suite orquestal basada en la obra Radúz y Mahulena a la que denominó Cuento de Hadas Op. 16. La obra original incluía interludios, coros, canciones y melodramas. La suite orquestal quedó reducida a cuatro números contrastantes que plasman el destino de los dos amantes. El primer número es profundamente expresivo y conmovedor y describe el amor de los jóvenes.
El segundo número es vivo, fresco y alegre. Está compuesto en base a una serie de danzas Checas aunque lleva el nombre de Polca. Su título es representativo del espíritu festivo: “El juego de los cisnes y los pavos reales”. El tercer número cambia el clima completamente y presenta un tema triste en forma de un adagio denominado música de funeral. La obra finaliza con el triunfo del amor.
En un comienzo Suk compone en un estilo muy influenciado por su maestro Dvořák. La suite orquestal que escucharemos esta noche es una de las primeras obras que el compone ya en un estilo propio. De hecho hay varios temas y motivos de la suite que reaparecen en obras posteriores del compositor.
Cuento de hadas: Suite sobre el poema dramático de Julius Zeyer Radúz y
Mahulena, Op 16.
1-Sobre el fiel amor de Radúz y Mahulena y sus penas – Adagio ma non tropo
2- Intermezzo: El juego de los cisnes y los pavos reales -A la PolkA
3- Intermezzo: Musica de funeral
4- La maldición de Runa y como fue vencida por el amor
martes, 13 de abril de 2010
Audiciones para la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

sábado, 10 de abril de 2010
¿Clusters en el barroco?

http://www.youtube.com/watch?v=qcqWRMQp9eo
Extrañamente el preludio se inicia con un sorprendente cluster de 7 notas, toda la escala de Re menor sonando simultáneamente. Un colorido orquestal y una armonía atrevida y totalmente extraña para la época. Lo que lleva a componer así a Jean-Féry Rebel es un tema igualmente audaz y nuca antes utilizado para la composición de una obra musical: la creación del mundo a partir del caos primigenio. Rebel busca imaginar como habrá sonado el principio del universo e intentó representar el caos en la música. Para ello concibió un paralelo entre la confusión de los elementos y la confusión armónica. Asi es que se le ocurrió hacer sonar todo a la vez y decidió utilizar todas las notas de la octava juntas como si fueran un único sonido.
En la partitura Jean-Féry Rebel explica:
“La introducción de esta sinfonía representa el caos, la confusión que reinó entre los elementos antes del instante en que, sujetos a leyes invariables, cada uno se fue al sitio que el orden de la naturaleza le prescribe. Para describir cada elemento dentro de esta confusión, he confiado en las convenciones más reconocidas. El bajo expresa la tierra en notas ligadas entre sí y tocadas con trémolos; las flautas, en la subida y el descenso de su melodía, imitan el curso y el murmullo del Agua; el Aire está ilustrado por notas mantenidas seguidas de trinos tocados por los flautines; al final, los violines por medio de líneas vivas y brillantes representan el Fuego.”Luego del preludio se suceden una serie de danzas más convencionales que describen los elementos en el marco de un universo ordenado.
domingo, 4 de abril de 2010
Cuando se le da la espalda a un compositor exitoso y admirado

La fama de Creston fue tan amplia como breve. Durante los años 50 fue uno de los compositores americanos más representados en el extranjero, su éxito era innegable. Más de 30 obras suyas se estrenaron en esa década, recibió muchos premios así como dos becas del Guggenheim. Su fama era equivalente a la de Samuel Barber y George Gershwin. Directores como Arturo Toscanini y Leopold Stokowski interpretaron sus obras con importantes orquestas. Además, fue durante esos años presidente de la Sociedad de Compositores y Directores Americanos.

jueves, 1 de abril de 2010
Actualidad: ópera y discos



